Después de permanecer durante años en el mundo insular académico, de estar predeterminado por su lenguaje abstracto y vacío de emociones, he deseado expresar lo que soy; algo que me sucede todas las mañanas al mirarme en el espejo. He considerado que la mejor manera de lograrlo es con diversos y breves relatos. Los he escrito sin afanes y sin mayores pretensiones, en momentos de plenitud acompañado de mi soledad; espero que haya lectores que compartan mi sentido de realidad.